I
La voz clama con vehemencia
el paraíso perdido
que se queja entre gritos y alaridos
II
Buscando entre densos bosques verdes
que tapan con sus ramas
las ideas y palabras ya no hilvanan
III
El discurso de memoria se escribía
proclamando el fin de nuestros días
IV
Amenazáis como el inquisidor
a los herejes y paganos
todo lo que digo te resulta vano...
V
Creéis ser la corte celestial
me condenáis a la hoguera
Infernal/ el fuego avanza con cautela...
VI
Sumergida ya en mi mundo
no entendéis el rumbo
te sulfuras y me juzgas
como el inquisidor
VII
Escondido bajo el manto
de las huestes celestiales
me amenazáis y castigáis
en nombre del amor...
VIII
llevándome a la hoguera
y yo me precipito
a la tercera guerra...

